Hay un momento en donde el no sé cómo seguir, no me alcanza lo que tengo, seguir como vengo no sirve, donde uno murmura una plegaria a los dioses.
Les pedimos que estén atentos a nosotros, que nos elijan.
Algunos compran un billete de lotería, juegan al loto, la quiniela o van al casino.
Otros se empecinan en creer lo que necesitan creer y encuentran alguien que les dice lo que ellos quieren escuchar.
Alcanza eso para que nos elijan los dioses, y obren en consecuencia...
